sábado, 28 de marzo de 2015

Transgresor, transgesor su abuela

Desafios 2015

El año 2015, comenzó en Bolivia con la incertidumbre que provocó la caída internacional del precio del petróleo y derivados,  los minerales, metales y de la soya,  productos de exportación y base del superávit económico de los últimos años. Rápidamente, el foco de atención paso a las próximas elecciones municipales. De esta forma ha transcurrido cuarta parte  del año, sin novedades notorias en el país. Por lo menos así parecería.
En realidad, dentro del aparente relajado contexto nacional, existen temáticas de muchísima importancia que están sucediendo en la médula de nuestra sociedad. Mientras tanto nos empapamos de una ironía subterránea, pues nos encontramos en el auge de un movimiento que con mucha eficacia, fuerza y poder intenta reivindicar una cultura “indigenista” pre-colonial abrazando tendencias posmodernistas e importadas de la vanguardia progresista mundial. La conjunción final esperada, sería una sociedad pluricultural, democrática, anti-patriarcal, descolonizada, pro ambientalista y con respeto a todas las libertades y derechos humanos.

Suena muy bien juntar tantos términos políticamente correctos, aún sin comprender su significado y si son compatibles entre ellos. Lo importante, es que  dan la sensación de modernidad, avance y desarrollo, ¿no es cierto? Pues, la Fundación Amamos Bolivia – Consciencia Social (FAB-CS), no se queda señalar errores desde atrás o se posiciona como vanguardia, ni acompaña, ya que simplemente a través de la acción podemos cuestionar y proponer.
A nuestro entender, el contexto cultural, político y social actual de lo que sucede en el entorno nacional y sudamericano, es mucho más complejo de lo que se corrobora en primera instancia. Existen cambios de magnitudes gigantescas y con connotaciones muy diversas, que tomamos muy en cuenta. Con el afán de ser pulcros solo tomaremos algunos puntos casuales esta vez.
Un tema, que a ciencia cierta está en el ámbito, en situación candente es el feminismo y sus nuevas formulaciones. Ya que los ángulos y la complejidad de tal tema no nos permiten (ni tampoco es nuestra intención) abarcar todo esta gama de factores que constituyen esta preocupación, nos embocamos a analizar ciertos aspectos puntuales.
En estos días en los cuales, una tendencia o una nueva idea se expande al mundo entero más rápidamente de lo que se ha puesto en práctica dónde se haya originado, es increíblemente fácil copiar aspiraciones, solicitudes y reclamos de una sociedad a otra. Esto se hace, de manera diaria, de hecho a cada instante, se promueve que lo que es bueno allá es bueno acá. Nos volvemos locos  con la originalidad de un argumento, la innovación de un planteo, la fuerza carismática de algo que suena justo y nuevo. Pero es en extremo raro que se analice si estas ideas son impermeables a la heterogeneidad de las culturas, las idiosincrasias y las sociedades.
En estos días en los que no existe el gran relato (falaz y unidimensional para los estándares actuales) lo que importa al universo pensantes es únicamente  la consistencia interna.  Estos conceptos están  delimitados con el afán de defenderse por sí solos, el único ataque a su solidez se  puede hacer si alguien se equivoca al usarlo de bandera incorrectamente. La idea es ingeniosa en extremo, pero peca de una gravísima falla intelectual, pues su aplicación universal es absolutamente falsa y peligrosa.
Nuestro interés está, en reconducir con todas las armas que tengamos, algunas de estas tendencias e ideas importadas.  Analizar la motivación de su planteamiento,  la validez de sus propuestas, y por último, aplicarla en nuestra sociedad, en nuestro diario vivir y sobre todo, bajo nuestra única y compleja realidad. En ese caso, tomamos en cuenta dos aspectos: lo importante y lo urgente. Lo primero se abre a un debate interminable y lo segundo está a la vista. En cuanto a lo que consideramos entre las nuevas tendencias feministas  alrededor del mundo y la situación de nuestro país, lo más apremiante en nuestro parecer es la erradicación de la violencia intrafamiliar.
La razón de la elección de este punto en concreto, viene dado porque el afán de búsqueda de igualdad de oportunidades y derechos para ambos géneros no se cumplirá si no se elimina la calamidad de nuestra sociedad en cuanto la cantidad y calidad de violencia dañina generada diariamente. Y utilizamos la palabra violencia dañina, porque no nos abstraemos a absurdos como la  simplificación de un término malvado, la violencia. Sino a sus formas en que hacen daño y destruyen en su capa más íntima y nuclear a la sociedad. Así también erradicamos otros preconceptos, como la victimización de género. La apuesta es arriesgada, pues a nuestro parecer, las cosas se hacen completas o mejor no se hacen. Nuestra empresa es entender ese mal desde una visión integral  para dar con cada una de las causas que realmente producen esta tragedia.
Nuestros seminarios, nacieron con la profunda inquietud de romper con esquemas ,durísimos, no el papel misógino, ni la sumisión femenina, ni las características de ciertos valores que ayudan la transmisión de este flagelo. Sino las cosmovisiones que en todos los ámbitos ayudaron a crear diferenciales conceptuales de entendimientos,  a la destrucción de modelos que imponen nuevas grietas en los hogares, al análisis de las ambiciones más profundas, a los deseos y miedos  que conjugados conducen a desequilibrios profundísimos en el seno familiar.
No pretendemos sacar conclusiones, sino interrogantes. Y también destrozar nuevos mitos (Que a través de la cantidad y calidad de exposición  parecen verdades eternas e incuestionables), que perpetuán un viejo enfrentamiento bajo nuevas condiciones. No tenemos piedad con la ideología de género, que viene a  disimular los verdaderos fraccionamientos y a crear nuevos focos para la destrucción absoluta de la sociedad, a través de la desintegración de la familia.  En fin, tendremos éxito si realmente se mueven esas plataformas, las cuales precisamente los nuevos vientos instalan con demasiada habilidad. Queremos transgredir todo, y posiblemente haya pautas y fórmulas más cercanas a conceptos vilipendiados. Lo que es seguro, no nos importa la lógica interna, pues no vendemos verdades disfrazadas de interrogantes disimulados; sino encontramos “verdades” para cuestionar con cada pedazo de voluntad que tenemos.